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Los libros son las alfombras mágicas de la imaginación. Jorge Luis Borges

domingo, 28 de octubre de 2012

Mi huella



Abismo de negrura, olvido y negación,
el presente perfila mi futuro.
Fundiéndose en el cielo de mi habitación,
vuelo de gaviotas que trae el sonido del mar.
Dejaré mi huella sobre frías arenas.
Palabras enlazadas disonantes,
franja de frases mudas,
aliento muerto del alma.
Se elevan hacia el firmamento,
vapores tórridos de la existencia.
Y mi huella convertida en historia,
madeja del lenguaje atiborrado,
lentamente naufraga enigmática,
diluyéndose con muchas otras.


Graciela Fioretti / Jyosti
28/10/2012

**Derechos reservados**

domingo, 21 de octubre de 2012

Lágrima de sangre



Lágrima de sangre baña su mejilla,
lágrima que brota de su alma herida.
Entre duelo de mordiscos y locura,
cubre el desamor su corazón,
pero nadie la vio sufrir,
las palabras quedaron atrapadas,
como vidrios incrustados en su lengua.
Arrastró su cuerpo desvalido,
sus ojos cubiertos de arena,
imaginando el rostro esculpido en la luna,
le susurró impeliendo su pena,
-¡Te quiero! ¡te quiero!


Graciela Fioretti / Jyosti
21/10/2012

**Derechos reservados**

sábado, 20 de octubre de 2012

Flores para una Madre



Comenzó a buscarla sin rumbo,
hasta tocar el cemento,
dónde se encuentran sus restos.
Dejó en su lugar de reposo,
bellas rosas prometidas,
que hace tiempo le debía.

Y allí le dejó sus palabras,
sabe que se comunicó con ella,
monólogo nacido de su alma,
que colmada de remembranzas,
lentamente comenzó a sanar,
la herida que tenía.

Flores para una madre.
Para su ¡abuela querida!
Pudo cumplir su promesa;
dónde ella esté escuchará,
el sonido de la última lágrima,
que rodó por su mejilla.


Graciela Fioretti / Jyosti
20/10/2012

** Con mis respetos, para I.S.B. en memoria de su abuela Q.E.P.D.**

**Derechos reservados**


Carta de una madre a Dios




Querido Dios,

   Sé que tú eres el dador de respuestas, esas que, muchas veces,  necesitamos para cerrar los capítulos de nuestra existencia.
   Siempre esmerada en percibir las señales que envías, en vano espero una muy importante, quiero que sepas que sigo sumergida en el desconsuelo porque nunca llegó.

   Sabes todo sobre mi vida. Debo confesarte que, los años se están haciendo cada día más pesados en mi ser, y estoy invadida por la terrible sensación de que mi tiempo se termina. ¡Qué imaginación! ¿Quién puede saber esto?
 
   Llega el “Día de las madres”, como todos los años las remembranzas me ahogan. Ha pasado tanto tiempo desde aquel día, que los detalles se están difuminando dentro de mi mente y mi alma.

   En esta carta te suplico que escuches mis plegarias, que me digas qué sucedió, entonces podré dejarle al olvido todo el dolor y terminar mi duelo.
  
   Para concluir, te pido que ilumines a todas las madres del mundo para que sigan sosteniendo la vida,  a través de sus hijos.
    

Graciela Fioretti / Jyosti
20/10/2012

**Derechos reservados**

lunes, 15 de octubre de 2012

Oda para las Madres




Porque han sido bendecidas
para albergar otras vidas
en el nido de sus entrañas,
esperando dar a luz,
los hijos que llegarán,
impregnados de su alma.

En el jardín mejor cuidado
como flores de esperanzas,
siendo las más bellas rosas,
entregan todo su aroma,
mientras sus vidas giran,
entre la crianza, el trabajo y la cocina.

Incansables luchadoras,
enseñan a enfrentar los miedos,
para poder llegar sin apremios,
fieles e inagotables consejeras,
exigen sin temerle al tiempo,
un simple agradecimiento.

Con una palabra corta,
de un significado extenso,
solemos decirles “mamá”.
Va en esta oda un saludo
¡Feliz día de las Madres!
para las están aquí y allá…


Graciela Fioretti/Jyosti
15//10/2012

**En mi país, Argentina, el tercer domingo de Octubre se festeja el día de las madres.**

**Derechos registrados**


lunes, 8 de octubre de 2012

Espejismo



Desasosiegos de arena,
mañanas imperceptibles,
sin dejar de caminar
esperé hasta el hastío
lo que no supe reclamarte
y tú, no te atreviste a darme.

Otra vez se han cruzado
nuestras miradas profundas,
devolviéndome la esperanza;
calma de un espejismo
que refleja la imagen invertida
de un sentimiento perdido.

La soledad enredada
entre sombras y brumas.
Lejos ¡allá arriba!
en el campanario del pecho
el corazón descontrolado
hace oír sus latidos.

Mientras el viento pasa,
ahogada en lamentos,
como caminante aturdida,
intento recordar tu cuerpo,
deseando verte nuevamente,
en el desierto de mi alma.

Graciela Fioretti/Jyosti
08/10/2012

**Derechos reservados**


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