Libros Editados

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Los libros son las alfombras mágicas de la imaginación. Jorge Luis Borges

lunes, 30 de abril de 2012

El Primer Trabajo (micro-relato)



Los días de estudiante habían terminado. Tenía un título entre las manos y ahora comenzaba la ardua tarea de conseguir un buen empleo.

Le interesaba lo que un hombre puede transmitir a los otros, pero hay cosas en el mundo que solamente había visto en los libros y ahora, como Ingeniero mecánico, estaba dispuesto a comenzar.
Compró el periódico y empezó a marcar los posibles puestos, repentinamente le asaltó una duda ¿busco trabajo o empleo?.
Esta confusión, lo dejó inmerso en una gran incertidumbre sobre lo que realmente estaba buscando.
Al día siguiente, salió temprano, se había puesto el único traje que tenía, para causar buena impresión.
Cada vez que terminaba con una entrevista, la última frase que escuchaba era la misma “nos pondremos en contacto con Ud.”.
Llegó a su hogar y se derrumbó en la cama. La transpiración había mojado su camisa y traspasado hasta el traje. Una oleada de desilusión lo abordó. Recordó a su padre, toda su vida había trabajado reparando barcos, y había podido sostener una familia.

Al día siguiente, decidió no ponerse el traje y se dirigió directamente al embarcadero.
Habló con el dueño de un gran barco, no le importó mostrar su título.  
Sabía que buscaba el primer trabajo, y lo consiguió.

Graciela Fioretti / Jyosti
30/04/2012

**Buscamos un “empleo”, por el dinero que obtendremos. Tenemos un “trabajo”, para entregarnos completamente  a él.**


domingo, 29 de abril de 2012

Oda para los Trabajadores



Mira sus manos gastadas,
que de tanto trabajar
están cubiertas de grietas
más no mendiga por pan.

Su alma no se doblega
luchando por la igualdad
entre mujeres y hombres
colmados de dignidad.

Mucho empeño cada día
sigue sembrando mañanas
por duro que sea el camino
siempre termina su jornada.

Su fuerza se multiplica
aunque deba viajar muchas horas,
debe ganarse la vida,
sin saber si volverá.

Buen merecido descanso,
¡Feliz día del trabajador!
Para quienes dan mucho de su vida,
cualquiera sea su profesión.

Graciela Fioretti/Jyosti
29/04/2012

**El 1º de Mayo es el día internacional de los trabajadores. Para todos un merecido descanso y mi felicitación por aportar su esfuerzo en el porvenir**

sábado, 28 de abril de 2012

Carta a mi Madre



Querida Madre,

Callan las palabras cuando debo expresarte mis sentimientos, pero sabes que con mi abrazo cerrado y profundo al verte, no hacen falta.
Agradezco la bendición de que aún estés conmigo, valoro cada instante que podemos compartir. Eres la persona que más quiero en mi vida porque junto a ti aprendí el significado de la palabra “amor”.
Desde que nací me llenaste de amor, ese amor que solamente tú podías darme y aún sigues dándomelo, porque tu amor no tiene horario ni distancia.

Si me equivoco me acoges, porque lo hiciste en tu vientre, y aún sigues cuidando de mí. Te preocupas y velas por mi salud, tal como lo hacías cuando era niña, pienso que no mereces que te llene de preocupación con mis enfermedades, pero simplemente me miras y te das cuenta de lo que me sucede.
Compartes mi sufrimiento, mis desavenencias, mi tristeza, y me perdonas si te rechazo cuando estoy sin ganas de hablar. Luego me haces saber que estuve mal, que puedo confiar en ti. Eres incondicional, porque soy parte de ti y siempre me alientas con la frase “todo saldrá bien hij@, porque más allá de todo problema existen soluciones”.

Gracias a tu ejemplo aprendí que el trabajo era una responsabilidad que debía afrontar como una bendición, porque hay muchas personas que pueden no tenerlo.
Madre, nunca tuve todo lo que quise, eran épocas difíciles,  y tú me enseñaste a valorar cada deseo cumplido.

Con el paso de los años, te convertiste en alguien que quiere tapar los “olvidos” cuando falla tu memoria, sabes que acompaño estos baches con la complicidad de una hija que te ayuda a recordar.
Por todas las lágrimas que hemos compartido ante las pérdidas de nuestros seres queridos, quiero que sepas que serán las mismas que derramaré si tú me faltas primero. Deseo que ese día nunca llegue.
Dios le regala a cada mujer un don especial, a la medida de su corazón para ser Madre, y a ti te dio uno especial,  para ser… madre de la vida.

Hoy te deseo un Feliz día, espero con ansias tu llegada para decirte una vez más, “Te amo, mamá”.

Graciela Fioretti / Jyosti
28/04/2012

**En muchos países durante el mes de Mayo se festeja el Día de la Madre, para todas ellas, mi afectuoso saludo**

**Obra registrada**

domingo, 22 de abril de 2012

El Trébol de Cuatro Hojas (micro-relato)



Eva visitaba diariamente a su entrañable abuela, y desde niña se deleitaba con los cuentos sobre creencias y costumbres ancestrales que le contaba. Una de ellas era la que más le fascinaba, se trataba sobre el trébol de cuatro hojas.
Su abuela le decía que según las creencias, si una joven encontraba uno de estos tréboles se casaría con el primer hombre que viera a partir de ese momento. Además, cada hoja tenía un significado, Fe, Esperanza, Amor y Suerte. También protegía a los novios, pues espantaba  los hechos malévolos de los malos espíritus.

Eva cruzaba todos los días, por un jardín que no estaba cercado. Allí había flores y plantas agrupadas en uniforme armonía. Solía disfrutar muchísimo de ese lugar tan bello.
Antiguamente había una casa precaria que el progreso había derrumbado para convertir todo en un paseo público, pero mantuvo intacto ese deslumbrante jardín.

Una tarde, caminaba distraída mientras cruzaba el jardín y un niño que iba en patineta la atropelló. Eva cayó sobre una enorme mata de tréboles.  Ante ella un espléndido trébol de cuatro hojas la dejó sin aliento. Lo tomó entre sus dedos y mientras lo arrancaba observó la mano extendida de un joven que intentaba ayudarla a levantarse. Se miraron, y en el instante que  le regalaba una sonrisa, él dijo: –Mi nombre es Adán-.

Graciela Fioretti /Jyosti
22/04/2012

**Obra registrada**


sábado, 21 de abril de 2012

Alma desgarrada



Como río de sangre riega la mañana
por dónde gime un alma desgarrada.
Mientras la luz desplaza las sombras
una nube sorda y oscura de dolor
quema cada rincón de sus entrañas.

Su niño se aproxima galopando
por el doble latir de su coraza
que desarmada en mil pedazos
le ha colocado un par de alas,
mientras su luz se va quemando.

Fugaz y profundo es el momento,
túnel sin final de un desenlace,
el jardín de su vientre perece
en la bóveda que ciega las palabras
librando su íntimo destino… eternamente.


Graciela Fioretti/Jyosti
21/04/2012

**Obra registrada**

domingo, 15 de abril de 2012

Vuelo hacia la Isla del Delirio (Cuento Fantástico)




Frank se levantó aquella mañana apurado, ya que, debía tomar el vuelo que lo llevaría hasta el lugar que había elegido para sus vacaciones.
En el aeropuerto se sintió desconcertado por tanta gente. Temía perder el equipaje cuando vio que la cinta transportadora se lo llevaba. En ese instante, recordó lo que le había sucedido a su mejor amigo cuando le extraviaron la valija, y todos los trámites que tuvo que hacer para recuperarla.
Cuando llamaron para abordar el avión, sintió mucho nerviosismo, las piernas le temblaron al mismo tiempo que las manos, y no era la primera que vez que iba a volar, pero algo lo tenía inquieto. Tal vez, un presentimiento que no había podido contarle a nadie.
Ubicado en su asiento, se ajustó el cinturón y obedeció todas las indicaciones que les fue dando, muy amablemente, la azafata.
Se quedó estático mirando la puerta de salida de emergencia.

Repentinamente se perturbó, miró por la ventanilla y entre las nubes esponjosas apareció la imagen de una isla flotante. No percibió el aterrizaje, solamente se dio cuenta que había bajado allí. Solitario y sin rastros de vida humana, se dejo caer sobre un colchón de hojas de chocolate y menta. Miro el entorno y todo el paisaje eran dulces y golosinas.
-¿Qué hago en este sitio? –se preguntó desconcertado-. Y comenzó a recorrer un bosque que no estaba totalmente quieto. Veía figuras que corrían muy velozmente entre ese paisaje encantado de dulzura y frente a él se encontró con un cartel que llamó su atención, decía:  “La isla del delirio para golosos”. Advertencia: En esta Isla no se permite la entrada de la gula. Leyó sin que le importara demasiado tal advertencia, ya que, pensaba que nadie se enteraría, si comía más golosinas de lo que su cuerpo soportara.
De repente una voz le habló mientras se le acercaba –¿De dónde vienes?-. 
Frank asustado se dio vuelta muy lentamente y sorprendido con lo que tenía delante de él, no supo que contestar. Los nervios le jugaron en contra, no podía creer lo que estaba viendo. Era una chupaleta gigante, muy colorida y con una enorme sonrisa. Inmediatamente lo rodearon gomitas de colores, conejos de chocolates, caramelos masticables de todos los colores imaginables, turrones, alfajores dobles, triples y quíntuples con tentador relleno de dulce de leche, moritas, paragüitas, galletitas surtidas, chicles de todos los sabores y todo tipo de golosina fabricadas. Sin salir de su asombro vio a los lejos una catarata de jugo de todos los sabores, montañas de chocolate y nubes de algodón de azúcar. Todo estaba impregnado del sueño más grato de su niñez que en ese momento se convirtió en realidad.
Tanta tentación lo llevó a comenzar a comer todo lo que encontraba en su camino, no haciendo caso de la advertencia del cartel. Su estómago crecía y crecía. El tiempo se había detenido, solamente pensaba en comer y comer todas las golosinas que allí había. Pero tanta gula hizo que, lo que estaba debajo de su pies, comenzó a tragarlo hasta asfixiarlo.

Vomitó al mismo tiempo que la voz de la azafata les avisaba sobre un pequeño desperfecto sufrido por el avión al intentar despegar, y que,  por ese inconveniente, estaban demorados en la pista del aeropuerto.

Ada Restucha con la cooperación de Graciela Fioretti/Jyosti
15/04/2012

**Crear un cuento fantástico, ha sido un desafío para mi ahijada, por ello merece un espacio en mi blog.**

domingo, 8 de abril de 2012

Esperando la Pascua (Cuento corto)



Era Jueves Santo, y  María recibía la noticia de que su esposo había tenido un accidente fatal mientras arriaba el ganado.
Provenían de fuertes raíces cristianas,  y ella pensó que tal coincidencia tenía una connotación religiosa. Con el alma desgarrada, se arrodilló y pidió con toda su alma a Dios, por la resurrección de su amado esposo. Su profunda fe le hizo albergar la posibilidad de un milagro.
Ante esta terrible realidad, no tuvo tiempo para procesar su duelo. Con gran fortaleza ante el incierto futuro que le esperaba, transformó su dolor y lágrimas en un escudo para proteger a sus trece hijos.
Eran tiempos muy difíciles, solamente tenían una pequeña casa en medio de la campiña, algunas vacas lecheras, el resto las había vendido su esposo, unas pocas gallinas ponedoras de huevos,  y un par de hectáreas para cultivar.
Su hijo mayor, con apenas dieciséis años, comenzaría a hacerse cargo de todas las tareas de la granja, aunque estaba acostumbrado a trabajar con su padre, a partir de ahora, la carga y responsabilidad se habían multiplicado.

María sabía que esta Pascua no sería fácil de sobrellevar, con su terrible pérdida le dolía el alma pero tenía que ser más fuerte que nunca.
Para esta fecha, solían reunirse luego de cenar y ella les contaba la leyenda del “Conejo de Pascua”, todos la escuchaban con los rostros impregnados de admiración por tal relato, y vivían esperanzados de encontrar, algún día, los tan deseados huevos de Pascua que, hasta entonces, nunca habían tenido.
Comenzaba a relatar con voz pausada y el rostro iluminado por la luz de una vela:  “Cuenta la leyenda,  que cuando Jesús fue sepultado, luego de haber sido crucificado, dentro de la cueva había un conejo escondido en un rincón, el pobre animalito estaba impregnado de susto cuando vio dejar el cuerpo de una persona. Había mucha gente, todos entraban, lloraban y estaban muy tristes porque Jesús había muerto.
Cuando todos salieron del lugar,  colocaron una enorme piedra que cerraba la entrada.
Mientras crecía su estupor por estar atrapado, pensaba quién era ese Señor, que tantas personas querían tanto, entonces recordó que alguien de la multitud había pronunciado el nombre de Jesús.
Luego de un largo rato, intentó dormirse, ya que, no podía huir, pero de vez en cuando vigilaba el cuerpo. Así pasaron dos días y dos noches, cuando de repente, Jesús se levantó, dobló el manto que lo envolvía y salió caminando de esa cueva ¡más vivo que nunca!
El conejo comprendió que Jesús era el hijo de Dios, y decidió salir con mucha fortaleza para informarles a todos que había resucitado, pero como los conejos no saben hablar, se le ocurrió entregarle a cada persona un huevo pintado, y así ellos entenderían el mensaje de vida y alegría, y así lo hizo.
Desde entonces, cuentan la leyenda, que cada noche, antes del Domingo de Pascua, el conejo sale a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó.”
Sus hijos le pidieron que la contara nuevamente, pero era muy tarde, todos debían ir a dormir esperando la Pascua del día siguiente.
Esa noche, se escucharon pasos casi imperceptibles que rodeaban la casa. Uno de sus hijos miró por la ventana y les dijo a sus hermanos que había visto algo que saltaba entre la maleza, ninguno le creyó y siguieron durmiendo. María prefirió no salir, se quedó con la idea de que sería algún animal salvaje que pasaba por allí.

A la mañana siguiente, antes del desayuno, como siempre lo hacían, todos sus hijos salieron a buscar los huevos al gallinero, repentinamente comenzaron a gritar. Ella no lograba comprenderlos, por un instante se le heló el corazón, luego salió corriendo, llamó a cada uno de sus hijos, ellos aparecieron con un huevo pintado y gritaban -¡Mamá, mamá, el Conejo de Pascua nos ha visitado!-.
María, tomó los huevos, elevó su rostro al cielo y dijo: -¡Gracias Jesús!, sé que nunca me abandonarás, estos huevos son una muestra de ello-. Enjugó sus lagrimas con un extremo del delantal y mientras los abrazaba, les dijo: - Hijos, jamás dejen de creen en Jesús y sus milagros-.

Graciela Fioretti/ Jyosti
08/04/2012

**Obra registrada**

**Fotografía de Isabel Soriano Botello**

Felices Pascuas


domingo, 1 de abril de 2012

Adrenalina (micro-relato)


Con un disparo inesperado la adrenalina provocó una ansiedad descontrolada que, rebotando en cada uno de sus órganos durante un tiempo imposible de medir, comenzó con la nefasta sensación de que iba a sufrir un infarto.

Permaneció inmóvil, pero los latidos crecían y eran cada vez más fuertes. Le pareció que el corazón iba a estallar mientras por momentos la ahogaba, y una nueva angustia se apoderó del instante, como una nube sin cielo, su ojo izquierdo quedó debajo de ella, no podía enfocar el entorno. Intentaba mantener una respiración constante  y no perder la calma, pero era casi imposible. Las manos le temblaban de forma rítmica, las piernas se tensionaron, el estómago se llenó de aire y su boca se transformó en un desierto sediento de agua. Prontamente le alcanzó un vaso con el líquido reconfortante. Ella trataba de contenerla.

Vigilando este gran descontrol, con la mano que sostiene al infortunio, él, su médico de tantos años, se ocupó de que la asistencia fuera lo más inmediata posible consiguiendo la derivación a un cardiólogo.
El electrocardiograma estaba dentro de los parámetros normales, pero no debía descuidar esta advertencia.

Con el paso de los días aún los síntomas no están erradicados.
Hoy, trata de dejarle al pasado ese episodio, agradeciendo desde el alma.. a quienes no la soltaron.

Graciela Fioretti / Jyosti
01/04/2012

**Dedicado al Dr. H.B. y a su secretaria A.R. **

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